Massimiliano Fuksas siempre ha concebido la arquitectura como un acto de exploración: una forma de recorrer el mundo sin barreras, llevando consigo ideas, encuentros y visiones. Criado entre Roma y Austria, en el seno de una familia de origen lituano y judío, aprendió desde joven el valor del movimiento, el cambio y la ruptura de fronteras.
Nacido en Roma en 1944, se licenció en Arquitectura por la Universidad de Roma “La Sapienza” en 1969. De joven, parecía destinado a la pintura: en el estudio de Giorgio de Chirico observaba, experimentaba y vendía sus propias obras para mantenerse. Pero fue un mandato materno el que cambió el rumbo de su vida: debía ir a la universidad. De forma impulsiva, casi por azar, eligió Arquitectura.
En Roma, el destino le llevó a conocer al poeta Giorgio Caproni, con quien entabló una profunda amistad. En Londres, colaborando con el grupo visionario Archigram, descubrió una arquitectura libre de restricciones académicas y convencionales. Por la misma época, el espíritu revolucionario de 1968 se hizo presente, y Fuksas estuvo en primera línea: participó en los enfrentamientos de Valle Giulia y apoyó las luchas de los pastores de Pratobello contra la expropiación de tierras.
De Londres a Copenhague, donde trabajó con Jørn Utzon, y luego a París, donde abrió su propio estudio y enseñó en la École Spéciale d’Architecture con un enfoque radical —“para enseñar arquitectura, hay que enseñarse a uno mismo”—, su carrera internacional despegó. No obstante, el nomadismo se mantuvo como su sello existencial. Para él, solo quienes no están anclados a un lugar pueden comprender verdaderamente el mundo.
Desde la década de 1980, Fuksas se ha consolidado como una de las figuras clave de la arquitectura internacional. Ha ocupado diversos cargos relevantes: entre 1994 y 1997 formó parte de las Comisiones de Urbanismo de Berlín y Salzburgo; de 1998 a 2000 dirigió la “VII Exposición Internacional de Arquitectura de Venecia”, bajo el lema Menos estética, más ética. Su obra ha sido reconocida con numerosos galardones, entre ellos el Vitruvio Internacional a la Trayectoria en Buenos Aires (1998), el Grand Prix National d’Architecture Française (1999), la Honorary Fellowship del AIA en Washington D.C. (2002), la RIBA Honorary Fellowship en Londres (2006), la Légion d’Honneur en Francia (2010) y el Global Lithuanian Award for Art and Culture en Vilna (2012).
Fuksas es autor de obras emblemáticas como La Nuvola en el barrio EUR de Roma y el Centro Peres por la Paz en Jaffa. Su arquitectura nace del encuentro con el “otro” —una filosofía personal que impregna toda su obra. Para él, la arquitectura no se limita a la forma. Es espacio vivido, gesto político, relación humana. Es, ante todo, un acto de generosidad.
Paralelamente a su labor como proyectista, Fuksas ha desempeñado un papel fundamental en la difusión de la cultura arquitectónica. Entre 2000 y 2015 escribió la columna de arquitectura de la revista italiana L’Espresso, fundada por Bruno Zevi, y entre 2014 y 2015 codirigió junto a su esposa Doriana Fuksas la columna de diseño en La Repubblica. Ha sido profesor invitado en varias instituciones de prestigio, entre ellas la Universidad de Columbia en Nueva York, la École Spéciale d’Architecture de París, la Akademie der Bildenden Kunste de Viena y la Staatliche Akademie der Bildenden Kunste de Stuttgart.
A lo largo de los años, ha dedicado una atención especial al estudio de los desafíos urbanos de las grandes metrópolis, continuando su exploración del mundo con la curiosidad abierta de quien sabe que la arquitectura es, por encima de todo, una forma de habitar el cambio.